Con el cincuenta aniversario del final de la segunda guerra mundial y enun tiempo en que los hechos nos obligan a volver a una reflexión sobrela memoria y el perdón, la violencia y el diálogo, los nacionalismos yla tolerancia, los fundamentalismos religiosos o raciales y la mutuacomprensión -a fin de cuentas, como decía Malraux, sobre el Mal absolutoy la fraternidad-, estas cuatro cartas que Albert Camus escribió entrejulio de 1943 y julio de 1944, días después de la liberación de París,se nos aparecen hoy más iluminadoras que nunca.