Desde su instalación en abril de 2005 por el Presidente Vicente Fox, el patronato de la Biblioteca Vasconcelos no ha recaudado ni un peso.
Desafortunadamente el patronato nunca ha recaudado nada, corrobora el abogado Miguel Jáuregui, quien lo encabeza desde septiembre de 2006, tras la renuncia del empresario Alejandro Burillo Azcárraga en mayo de ese año.
Habrá que empezar de cero, acepta el diplomático Héctor Vasconcelos, integrante de su consejo académico.
Una de sus metas iniciales era reunir 200 millones de pesos para la digitalización del acervo. Los patronos se opusieron a que ese dinero se utilizara en el equipamiento y construcción del recinto, como quería la presidenta de Conaculta, Sari Bermúdez.
¿Aportar 200 millones para poner arbolitos o comprar sillas? ¡Ni de chiste!, se quejó Pablo García Sáinz, entonces director del patronato.
Cuando lo tomamos (el patronato) no había recaudado nada e inmediatamente después cerramos la biblioteca... era imposible recaudar, precisa Jáuregui.
El recinto dejó de dar servicio en marzo de 2007 para corregir las fallas en su construcción, pero las obras demoraron 20 meses.
Durante ese tiempo prácticamente no se hizo nada, hubo un gran desconcierto entre los patronos, refiere Vasconcelos, quien retiró de forma temporal la donación de tres mil discos que hizo debido al prolongado cierre del recinto.
El desánimo cundió entre los patronos, las reuniones se fueron espaciando y la asistencia fue disminuyendo: Para empezar nadie sabía cuándo sería la siguiente reunión, narra el diplomático. Fue por eso que algunos integrantes terminaron por alejarse.
Casi no se hizo nada más que sobrevivir. La supervivencia del patronato fue un logro porque estuvo muy cerca de desaparecer, subraya Vasconcelos.
Tampoco abonaron a su causa el rechazo inicial que suscitó el proyecto y los relevos en el Conaculta, tras la renuncia de Ignacio Padilla, que dejaron a la biblioteca sin director durante 18 meses hasta el nombramiento de Fernando Álvarez del Castillo en febrero de 2009.
La administración actual llegó con una biblioteca que tenía problemas de construcción, eso retrasó toda la problemática de qué querían hacer con la biblioteca y cómo (...) no hubo un empuje y definición suficientes, explica Jáuregui.
Convenio en puerta
Casi cinco años después de creado, el patronato carece también de un convenio que formalice su relación con la biblioteca.
Ése era el problema, había un patronato pero no un convenio, puntualiza Jáuregui. Y sin convenio, agrega Vasconcelos, estaban atados de manos para actuar.
La reapertura de la megabiblioteca ha allanado el camino para la reactivación del patronato. Ahora que se resolvieron esos problemas materiales, un poco trágicos, en que se mezcló la política con la prisa de Fox por inaugurar, mantengo mi apoyo inicial, dice el historiador Jean Meyer, quien decidió retirarse como asesor académico por la lentitud de las obras.
Los patronos han dedicado el último año a reunirse con los funcionarios del Conaculta para determinar los alcances de su trabajo. Estas cosas caminan lento, admite Vasconcelos.
Constituido como Fundación de Desarrollo y Fomento de la Biblioteca Vasconcelos A.C., el patronato firmará mañana el convenio de colaboración con el Conaculta, según Jáuregui.
Necesitábamos tener en blanco y negro cuál era nuestra relación y por qué. Una vez hecho esto, se nos facilita la posibilidad de recaudar fondos, zanja.
Empiezan desde cero y han abandonado la idea inicial de apoyar la digitalización del acervo.
Pensamos que es un tema profesional que ellos tendrán que hacer con o sin nosotros, aclara. Eso no quiere decir que no podamos hacer una recaudación de fondos para ese fin.
Su trabajo, dice, se enfocará en hacer crecer el acervo a través de donativos con empresarios y benefactores interesados en la lectura, habilitar el jardín botánico y promover las actividades de la biblioteca.
Tenemos lugar para dos millones de volúmenes y ya contamos con 850 mil (...) Si pudiéramos acumular en los próximos cinco años 500 mil ejemplares, cien mil por año, sería un gran éxito, agrega el presidente patrono.
Su meta para este año es recaudar un millón de dólares. La mitad de ese dinero se utilizará en la compra e instalación de una pantalla gigante a la entrada del recinto de Buenavista para promover sus actividades.
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